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¿Cuáles son los tipos de limones que existen?

Los limones son unos cítricos maravillosos, con muchos usos y cualidades 

 

 

Más allá de los tipos de limones que te gusten o que compres con frecuencia, todos hacen parte de los cítricos, una familia de frutas con muchísimos parientes. Esto se debe a la facilidad que tienen para que nazcan híbridos. 

Sin embargo, en este artículo únicamente vamos a hablar de los limones. Te vamos a explicar las diferentes variedades que existen, algunos consejos para elegir los mejores y a mostrarte unas cuantas recetas para que los uses.  

 

Tipos de limones 

 Aunque a simple vista no es fácil diferenciar las variedades de limones, en realidad existe una amplia gama de clases cuando entramos a hablar a profundidad de esta fruta. 

Algunos varían en la cantidad de jugo y otros en algunos detalles en su forma. También puede cambiar el nivel de acidez. Así mismo, el lugar de origen es otra característica que se tiene en cuenta al momento de hablar de determinados tipos de limones. 

  • Limón verna: se trata de un limón de origen español. Es uno de los más exportados en el mundo, sobre todo por el buen tamaño que tiene, junto a una excelente cantidad de jugo y pulpa, lo cual significa que cuenta con un muy buen sabor. En cuanto a la acidez, está en un punto intermedio. Tiene la piel gruesa y con arrugas. Una subespecie del limón verna, llamado limón verdelli, tiene una cáscara más delgada, suave y lisa. 
  • Limón eureka: este tipo de limón nació en California, Estados Unidos, aunque se cultiva en países de Sudamérica y África. Tiene pocas semillas, un jugo bastante ácido y es de tamaño intermedio, con una forma ovalada. Respecto a sus características externas, cuenta con una cáscara delgada y, normalmente, con una textura lisa. 

 Un tipo de limón verde

  • Limón lisbon: es parecido al tipo de limón anterior en su cantidad de jugo y el alto nivel de acidez. Sin embargo, el lisbon tiene la cáscara mucho más arrugada y un pezón más pequeño. El árbol en el que crece tiene muchas espinas, por lo que se debe tener cuidado al recogerlo. 
  • Limón fino o Primofiori: uno de los tipos de limones más apreciados a nivel mundial, sobre todo por la buena cantidad de jugo que tiene con un nivel de acidez alto. Además, lleva pocas semillas y una piel delgada, suave y lisa. Su forma es ovalada y de tamaño medio. 
  • Limón meyer: un limón con una historia muy clara. Su nombre viene de Frank Meyer, el primer estadounidense que importó esta variedad desde China, su país de origen. Tiene una gran resistencia al frío, una forma más circular y un nivel moderado de acidez, aunque esto no quiere decir que tenga poca cantidad de jugos. Curiosamente, se trata de un híbrido de los árboles de limones, mandarinas y naranjas.  
  • Limón interdonato: entramos a explorar algunos limones menos comunes, pero que no dejan de ser interesantes. Este limón es de origen siciliano, de Italia, y es grande y alargado, con la piel delgada.  
  • Limón yuzu: con un origen totalmente oriental, es cultivado con frecuencia en Corea y Japón. Además de tener una inmensa resistencia al frío, es un híbrido de una mandarina y otro tipo de limón. 
  • Limón variegated pink: si hablamos de colores, este limón se destaca sobre todos los demás. La pulpa y el jugo se acercan al rosado, el mismo color que llevan las hojas de su árbol. Una belleza del mundo de los cítricos. 

 Tipos de limones amarillos.

 

Recetas saladas con limón 

Una de las razones por las que el limón es tan valorado en la cocina, es que lo podemos usar para hacer todo tipo de preparaciones en las que queramos un tono de acidez, así sea mínimo o hacerlo protagonista. 

Acá te compartimos recetas únicamente saladas en las que puedes usar este cítrico. 

 

¿Cómo elegir un limón? 

Esto nos ha pasado a todos. Terminamos de cocinar un buen plato al que ese toque ácido del jugo de limón es la pieza que falta para completar el rompecabezas del mejor sabor. Lo cortas por la mitad para exprimirlo… pero está seco, no tiene casi jugo. 

Para evitar lo anterior, que es más frecuente de lo que creerías, es necesario tener en cuenta algunos consejos para saber en qué hay que fijarse, qué hay que observar, qué hay que sentir para llevar a casa los limones más jugosos y deliciosos. 

El peso es clave 

Más allá del tamaño que tengan los limones que conseguís, más allá de que tengan un color brillante y atractivo, perfecto para un comercial de frutas, en lo que tenés que fijarte es en el peso del alimento. 

Si en el supermercado o tienda donde compras tus frutas tienen una báscula o una pesa en su sección de frutas y verduras, aprovechá para usarla y tomar los limones más pesados. Si no es así, intentá compararlos en tus manos. 

Entre mayor peso, más jugo van a tener en su interior.  

 Tipos de limones verdes.

Aprietá los limones 

Además del peso, también es una buena idea que los puedas tomar y apretar suavemente, para saber si están muy duros o demasiado suaves. Acá no queremos irnos a los extremos, en el caso de los limones preferimos un punto intermedio. 

Por un lado, si están muy duros, es posible que estén secos y no tengan mucho jugo, o que su cáscara sea muy gruesa. Por el otro, si es un limón que está demasiado blando, puede ser una señal de que el jugo no es de muy buena calidad o que la fruta sufrió un golpe. 

Los colores 

Aunque el peso de un limón es un factor fundamental, el color también nos cuenta algunas cosas sobre esta fruta.  

En primer lugar, debe tener un color uniforme y sin ninguna mancha. Estas son muestras de mala calidad o una señal de que el limón fue golpeado. 

En segundo lugar, más allá de que estés buscando un limón verde o amarillo, evitá los tonos más opacos. Procurá que sean brillantes e intensos. 

Un tip antes de continuar: usualmente, los limones de cáscara lisa y delgada suelen ser más jugosos que los de cáscara rugosa. Estos últimos también suelen tener la piel más gruesa, dura y resistente. 

 

Recetas dulces con limón 

Como ya te mostramos algunas preparaciones saladas con este cítrico, ahora es el turno de esos sabores para un delicioso postre. 

 Pie de limón.

 

El limón en la cocina 

Aunque su uso más cotidiano puede ser para hacer limonada o entregarle un toque ácido a ciertas comidas, los diferentes tipos de limones tienen algunas propiedades que los hace maravillosos para usar en la cocina, tanto para las mejores preparaciones, como para limpiar. 

La desnaturalización de proteínas 

No te preocupes, hablamos de un proceso bastante sencillo de entender. En otras palabras, es la técnica de “cocinar al limón”, que puede sonar mucho más digerible que desnaturalización. 

Cuando cocinamos una carne con altas temperaturas, su color y textura cambian. Esto es porque las proteínas modifican su estructura y sus propiedades. En palabras más sencillas, eso es lo que sucede cuando asamos un pescado a la plancha. 

Pero una temperatura muy alta no es la única forma de hacer esto. El limón es suficientemente ácido como para modificar las proteínas de un pescado. Si lo dejás sumergido en el jugo de esta fruta, su color y su textura van a cambiar, como si se estuviera cocinando. 

Este método es bastante común para preparar ceviches. 

  Cáscara de un tipo de limón.

La ralladura de limón 

Un pie de limón no es lo mismo sin esa capa de ralladura de su cáscara, que le entrega un aroma cautivante, un sabor inconfundible y ese aspecto visual que lo hace tan atractivo a primera vista. 

Sin embargo, cuando quieras usarla pensá primero en el tipo de rallador. Para que no termines también rallando la parte blanca y amarga del limón, usá un rallador con agujeros muy pequeños o un zester. 

Sacale el jugo a la piel del limón 

En Recetas Nestlé® queremos que uses todos los elementos y las partes de los alimentos. Además de rallar la cáscara, también la podés aprovechar para decorar algunos platos o bebidas, ya sea para entregarle un toque de sabor a una infusión o para añadirle ese juego visual a un vaso. 

Otra opción es usarla para hacer una fragancia contra los malos olores. En la cocina se mezclan muchos aromas que, sinceramente, no son los más agradables y, a veces, abrir la ventana no es suficiente. 

La solución es muy sencilla: cortá la cáscara del limón y guardala en un envase de spray con agua. Agitalo un poco y usá la mezcla. Ahora tenés tu propio ambientador casero y totalmente natural. 

Limón, un aliado de la limpieza 

  • Suavizá las manchas: si ves que la hornalla, sartenes, ollas u otros materiales de acero inoxidable tienen manchas que no has podido sacar, intentá suavizarlas primero con jugo de limón. Dejalo actuar unos 10 minutos y lavala de nuevo con agua tibia y jabón, el resultado puede sorprenderte. 
  • Limpiá el microondas: la caja del microondas puede acumular grasas y otros residuos de alimentos. Para limpiarla, podés dejar un vaso con agua y el jugo de un limón durante un minuto. Al final, únicamente limpialo con papel de cocina o un paño. 

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